Ésto que he hecho con el blog es algo muy común en mí: me emociono con algo, me obsesiono incluso, y luego, tal cual me viene la emoción, se me vá, y dejo el asunto medio abandonado... Una inconstante a tope. Una desastre. Una sinfundamentada, que diría mi madre.
También he de decir que Drama Queen se ha hecho pequeñita éstas semanas, he estado muy mema, muy mema, levitando en el Planeta del Amor, y desde luego, no quisiera que éste fuera un blog donde escribir memeces (espero mantenerme firme en ésto, porque tengo una tendencia espantosa a la memez/cursilez/ternez).
Dicho lo cual, y después de éstas explicaciones que no sé por qué doy porque no tengo por qué darlas, resulta que hoy he vuelto al blog porque ayer superé mi pánico escénico virtual y dejé mi primer comentario en un post del blog de Moli cosas que (me) pasan. Blog que leo día sí y día también. Y es que el post lo merecía.
Total, que como soy una pardilla absoluta en éste mundillo, en vez de dejar el comentario como Anónimo, fuí a la grande, claro que sí, con un par, qué diablos, y ahora aparece publicado mi comentario con mi nombre de blogger o como cojones se diga, y me ha entrado un poco de caguerilla de la muerte. Porque hasta ahora, he escrito con la certeza absoluta de que ni cristo me iba a leer. Y eso a mí, que soy una tímida patológica, me daba una paaaaz, una tranquilidaaaad... Pero ahora, supongo que cualquiera puede clickar ahí y llegar a mi blog, y ahí ya me cago viva del pánico escénico.
No, la autoconfianza no es mi fuerte.
Total, que he aterrizado y Drama Queen sigue en mi. Lo que resulta un alivio, porque quiere decir que no me he convertido en un puto algodón de azúcar con tanto love. Y eso no es bien. Los algodones de azúcar me repelen. Los algodones de azúcar son el mal. Y además no me los creo. Desconfiad de los algodones de azúcar!
Así que he vuelto al blog superando el perezón, la desidia, la dejadez y todas esas cosas que son tan amigas mías, porque es que vamos, menuda puta caca de blog con cinco tristes entradas. Mal.
No, la autoconfianza no es mi fuerte.
Total, que he aterrizado y Drama Queen sigue en mi. Lo que resulta un alivio, porque quiere decir que no me he convertido en un puto algodón de azúcar con tanto love. Y eso no es bien. Los algodones de azúcar me repelen. Los algodones de azúcar son el mal. Y además no me los creo. Desconfiad de los algodones de azúcar!
Así que he vuelto al blog superando el perezón, la desidia, la dejadez y todas esas cosas que son tan amigas mías, porque es que vamos, menuda puta caca de blog con cinco tristes entradas. Mal.
Yo aviso.