lunes, 24 de febrero de 2014

PAZ INTERIOR

Como ex-fumadora no tengo ninguna credibilidad.
 
Guardo un paquetito de tabaco de emergencia.

Por si acaso.
 
Porque veo que puede llegar fácilmente un momento crítico en el que no me quede más que
o
a) enchufarme un cigarraz
o
b) meter la cabeza en el horno de gas.
 
Así, en plan zen.

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