domingo, 23 de febrero de 2014

CON QUÉ POQUITO ME CONFORMO

A cada poco voy a mi habitación sólo para verlo. Desde hace dos días tengo un ramo de mimosas que me hace feliz. Al principio iba y hundía la nariz en las flores para olerlas. Ahora ni falta que hace: toda la casa huele a mimosas.

Hay un hombre que todos los años, ese mismo día, me compra flores.  Sabe que no hace falta mucho más para ponerme contenta: MI PADRE.

Tíos del mundo: a ver si aprendemos.

Que no pedimos tanto, creo yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario